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28.10.14

¿Perdidos?

Cuando propusieron hacer una excursión a la montaña como método para obtener un entrenamiento algo más intensivo que de costumbre, lo último que ambos hubieran esperado era acabar perdidos sin ni siquiera saber por dónde habían llegado.

—No me lo puedo creer.

Lyenna vuelve a resoplar con fuerza mientras dan unos pasos y se vuelven a detener, intentando ver algo que les suene. Una rama, un árbol, una hoja. Algo.

—Esto es increíble.
—¿Qué todavía no hayas aceptado que nos hemos perdido o que nos hayamos perdido?

Por un momento, Shander cree que no va a poder aguantar más los quejidos de la chica. Están perdidos y punto. No hay vuelta atrás (ojalá). Lyenna le mira con reproche y siguen caminando.

—Me alegro que te tomes con humor el que estemos perdidos en medio de una montaña que no conocemos de nada.
—Si la conociéramos no…

Pero el chico deja de hablar cuando Lyenna se gira con brusquedad y le mira como si le fuera a arrancar la lengua si se atreviese a decir una palabra más. Mira a otro lado y se aguanta el chiste. Estas situaciones son las mejores para él. Ver a Lyenna en ese estado de estrés y agobio por no conseguir hacer algo bien es demasiado entretenido. Por muy mal que se sienta en el fondo, es divertido. Lo es menos cuando la chica le mira como si le fuera a matar y a meterle una piedra en la boca, pero vale la pena.

—Sabes de quién es la culpa, ¿no?
—Es evidente que tuya no.

Lyenna se gira lentamente y le mira sin decir nada durante unos segundos. Shander traga saliva y cree que hasta ella lo ha podido escuchar.

—¿Qué significa eso?
—Que no es tu culpa.
—¿Y ese tono?
—¿Qué tono?
—El tono que has usado para decirlo.
—Pues un tono normal.
—No ha sido normal. Ha sonado a que no crees que sea culpa tuya que estemos perdidos y que yo no considere que pueda haber sido culpa mía y que solo piense en echarte la culpa para poder sentirme mejor conmigo misma.

Shander frunce el ceño, intentando recopilar y entender toda la información que Lyenna le acaba de soltar.

—¿Ha sonado a todo eso?

La chica quiere decirle algo pero sabe que solo va a conseguir que el chico le siga tomando el pelo, y eso es lo último que necesita ahora mismo. Da dos pasos más. Mira a su alrededor. Vuelve a refunfuñar y se acaba sentado en el suelo. Llevan horas dando vueltas, las últimas horas de sol están llegando a su fin y tiene un humor de perros. Apoya su espalda en el tronco de un árbol y mira hacia arriba, viendo como el cielo está cada vez más oscuro. Nunca hubiera pensando que era tan fácil perderse y tan difícil encontrarse. Escucha como Shander se sienta cerca de ella, haciendo crujir las hojas que hay en el suelo.

—¿De quién fue la magnífica idea de no usar nuestros poderes?

Shander quiere decir algo, pero opta por mirar a la chica hasta que ésta le devuelve la mirada. Los dos saben de quién fue la idea, y no fue de él. Lyenna le acaba apartando la vista, notando como su orgullo está a punto de ebullición.

—Deberíamos habernos puesto cada uno con Aryon y Margot. Ellos son los que saben orientarse.
—Lo sé. Se dieron mucha prisa en dejarnos solos.
—O en quedarse ellos solos.

Se miran y sonríen cómplices, entendiendo a la perfección esas últimas palabras. Si, para qué mentir, a los dos les gustaría que sus dos mejores amigos acabaran juntos. En parte porque hacen una pareja demasiado perfecta. Y, por los cuatro dioses, se nota a la legua que se siente atraídos el uno por el otro. Lo que ni Lyenna ni Shander entienden es por qué ninguno se atreve a dar el primer paso. Cada vez que hablan con ellos, o Aryon acaba enfadado con Shander por insistirle tanto, o Margot acaba cambiando de tema sutilmente y a Lyenna le da corte retomar la conversación.  

—¿Cómo vamos a volver? —Pregunta Shander después de un tiempo en silencio.
—Imagino que cuando vuelvan al punto y no nos vean nos buscarán. Espero.
—Sigo sin entender cómo nos perdimos.

De repente, Lyenna empieza a reírse sola, como si el chico hubiera dicho algo gracioso. El pelirrojo no puede evitar sonreír de oreja a oreja cuando la mira. La risa de la chica es como música para sus oídos, sobre todo después del día tan largo que ha tenido.

—Siento haberme puesto así antes —dice de repente mientras arranca algo de césped del suelo de manera distraída.
—Tranquila. Ha sido divertido.

Lyenna sonríe y le da un pequeño empujón al chico. Shander mira a la chica durante un rato de manera disimulada mientras ella se distrae observando el cielo. Si tan solo pudiera estar así todo el tiempo que él quisiera, no necesitaría nada más. Mirarla es suficiente. La noche ya se ha instalado y siguen igual que al principio. Shander apenas lo nota, pero cuando ve a Lyenna frotarse los brazos enérgicamente con las manos, se da cuenta que ahora que se ha marchado el sol, hace mucho más frío.

—¿Tienes frío?
—No.
—¿Quieres que haga fuego?
—No podemos usar los poderes.

El chico pone los ojos en blanco, aunque ya se esperaba ese tipo de respuesta. Se mueve en su sitio y se acerca a la chica, rodeándole los hombros con uno de sus brazos para que pueda notar su calor. Lyenna no le hace ascos en cuanto nota su brazo cálido sobre el cuello. Sin siquiera darse cuenta, deja caer su cabeza sobre el hombro de Shander, haciendo que el chico se ponga tengo por unos segundos. El pelirrojo nota como el corazón se le acelera levemente y no puede evitar poner una sonrisa en sus labios. Con cuidado, mueve su cabeza para poder mirar a la chica sin que se dé cuenta. En ese momento le pasan tantas cosas por la cabeza que es incapaz de poner orden. Suelta el aire con fuerza por la nariz y mira hacia el cielo. Podrían salir tantas cosas bien. Y otras tantas mal. Cuando vuelve a bajar la cabeza Lyenna le mira de par en par. Ninguno de los dos dice nada, tan solo se miran con la poca luz que la luna les presta.

—¿Sabes que te brillan los ojos en la oscuridad?

Lyenna parpadea un par de veces, como si hubiera estado en otro sitio. Como si se hubiera despertado de repente.

—¿Qué?

El chico va a repetirle la frase, pero entonces escuchan unas voces y el ruido de hojas y ramas siendo pisadas. Los dos jóvenes se incorporan hasta que consiguen ver una luz cálida acercándose a ellos.

—Por los Cuatro Elementos y los Dioses que nos amparan —dice de repente la voz de Margot, con un fuego alumbrando su rostro moreno— ¿Se puede saber qué hacéis aquí?

Lyenna y Shander se miran al mismo tiempo, sin saber explicar el hecho de haberse perdido de la manera más estúpida posible. De camino al campamento, entre parpadeo y parpadeo del fuego y risas contenidas por parte de Margot y Aryon, Lyenna les intenta explicar su divertida tarde en el bosque. Pero lo mejor de todo es cuando, en apenas unos segundos llegan al punto de encuentro.

—No puede ser —dice Lyenna, observando el lugar por donde han llegado— ¿hemos estado toda la tarde andando en círculos? —La chica mira a Margot y agita los brazos— ¡A mí no me hace gracia!

Tras cenar, las chicas se marchan a dormir a su tienda mientras que los chicos permanecen en el exterior durante unos minutos.

—Tío —dice en voz baja Aryon, mirando a su amigo con la poca luz que tienen gracias al fuego— Creía que tenías buena orientación. Sin ánimo de ofender.
—No, si no me ofendes.


Alumbrados por una luz cálida y cobriza, Aryon ve en el rostro de Shander una sonrisa que solo le sale cuando habla de una persona. 

22.7.14

Las excusas para el que las quiera escuchar.

En cuanto llegan al cuartel, toda una multitud se acerca hasta ellos y ayudan a Margot y Aryon con los heridos. Ambos caen sobre camillas y desaparecen tras unas grandes puertas metálicas que rugen cuando se mueven. Margot y Aryon intentan recuperar el aliento mientras persiguen a sus amigos. Las puertas se cierran tras ellos con un estruendo, sin embargo no puede ir hacia donde están Lyenna y Shander. Los Sanavis no tienen tiempo que perder, sobre todo para Lyenna. Ambos se sientan en el suelo, sin saber qué decir, porque tampoco hay mucho que decir. Aryon quiere hablar con Margot, sabe que la chica está de los nervios (y no es para menos) y que además, está enfadada. Enfadada con una persona herida, por cierto. Sin embargo no le salen las palabras, no sabe cómo empezar sin recibir un gruñido por parte de la chica. El rubio abre la boca, pero en ese instante los padres de sus amigos entran corriendo en el cuartel, totalmente agitados.

—¡Margot! —Dice Rike mientras se acerca a ellos, habiéndose levantado del suelo— ¿Dónde están?
—Están dentro. No podían esperar.

Margot ve como los ojos del padre de su amiga brillan durante unos segundos, pero el hombre se aguanta las lágrimas con todas sus fuerzas. No sabe qué más decir. No puede consolarle porque no sabe cómo. Ella no es médico, ni Sanavi, y seguro que Lyenna y Shander están mucho peor de lo que ella ha visto a simple vista. Rike abraza a la madre de Shander. Es igual a su hijo. Margot es incapaz de mirarles a los ojos. De repente, en el pasillo aparecen tres personas que corren hacia el lugar al que no pueden acceder ellos. Los cuatro les siguen hasta que desaparecen. Todos tienen los estómagos a punto de salir por sus bocas, y entonces la madre de Shander es la única capaz de derrumbarse allí. Rike la abraza con fuerza para que no caiga al suelo. Un hombre vestido de manera extraña sale de unas de las muchas puertas que hay en el pasillo y habla con los padres de los chicos. Margot apenas es capaz de escuchar lo que dicen, parece que tiene cuidado de que nadie más oiga lo que dice. A los pocos segundos los tres desaparecen tras la misma puerta por la que lo han hecho Lyenna y Shander.
Los jóvenes se vuelven a quedar solos en el pasillo, sin saber qué hacer. Margot se apoya en la pared y se escurre hacia el suelo. Los ojos empieza a escocerle, la vista empieza a nublarse por culpa de las lágrimas y se desespera.

—No debí dejarla sola —Aryon gira sobre sus pies y se da cuenta que la chica está llorando— No tendría que haberme ido.

El muchacho se agacha y quiere abrazarla, pero no le sale. Sabe que no va a servir de nada. Nunca ha sabido muy bien cómo tratar con la muchacha, y mucho menos en ocasiones como éstas. La mira, negar con la cabeza una y otra vez.

—Margot —dice de golpe, con fuerza y firmeza. Pero se queda en blanco después —¿Por qué siempre llevas todo el peso del mundo sobre tus hombros?
—Nadie más lo quiere —le dice con una sonrisa triste.

Aryon se queda sin palabras. Quiere saber por qué ella sí lo quiere. Para qué. Qué gana con eso. Pero a lo mejor ni ella misma lo sabe, puede que le haya respondido sin pensar. Él ni siquiera sabe cómo le ha salido esa pregunta. Tampoco es que Margot se preocupe por todo y por todos. Tampoco es que… Lo piensa dos veces y retira su propio pensamiento.

—Escúchame. Lyenna va a salir de esta. Ha estado en peores situaciones —mentira—. Va a salir de esta porque gracias a ti llegamos a tiempo y los salvamos. Y —deja de hablar para impedir que le salgan las lágrimas— ¡joder, es Lyenna, va a estar bien!

A Margot le tiembla el labio inferior cuando mira al muchacho. Llora con una sonrisa en sus labios y abraza al muchacho. Aryon frota la espalda de la chica con fuerza y le besa la mejilla casi sin quererlo. Casi.
Margot acaba dormida sobre el hombro de él durante horas eternas en las que no saben qué está ocurriendo con Lyenna y Shander. De vez en cuando la cabeza de la chica se escurre de su posición, pero Aryon la vuelve a colocar con cuidado de no despertarla. La pobre no ha tenido un buen sueño desde hace meses. La observa dormir y desearía que nada de esto hubiera sucedido. Que simplemente fueran un grupo de amigos preocupados por cosas sencillas e incluso estúpidas. Los rizos castaños de la chica caen sobre su rostro y él intenta volver a colocarlos, pero son tan cabezotas como ella.
Cuando Rike les despierta, Aryon no sabe dónde está por un momento, ni siquiera sabe qué hora es. Si es de noche o de día. Que no haya ventanas en ese sitio es bastante molesto. La operación de Shander ha sido mucho más sencilla que la de Lyenna, tanto que ella todavía sigue bajo la mano de los Sanavis. Ambos siguen a Rike hasta la habitación de Shander, aunque Aryon se da cuenta que la chica no parece demasiado contenta. Cuando entran en la habitación el muchacho está hablando con su madre con una sonrisa en su rostro. Aryon ha visto esa sonrisa antes y la conoce de sobra. No es una sonrisa. Su madre y Rike salen de la habitación para dejar al trio a solas.

—Tio, ¿sabes el susto que me has dado? —Los dos amigos se sonríe y se abrazan, aunque Shander se acaba quejando por culpa del dolor­—. Perdón.

Margot permanece en un segundo plano sin decir nada, tampoco mira a Shander. Tan solo observa el suelo bajo sus pies. No quiere decir nada, Shander no está en buen estado. Ya tendrá tiempo de hablar con él seriamente. El pelirrojo la mira.

—¿Sabéis algo de Lyenna? —Esas palabras llaman la atención de la chica, que levanta la vista del suelo.
—Aún la están interviniendo —responde Aryon casi en voz baja.

Shander traga saliva y su corazón se acelera con las palabras de su amigo.

—Margot —dice el pelirrojo con cuidado. La chica está tan serie que da miedo. Pero no es que esté seria, es que más bien está enfadada. Ese es el problema—. Lo siento, yo…
—Claro.

La chica no quiere escuchar más y se sale de la habitación enseguida. Aryon suspira, creía que iba a mejor que eso. El rubio toma un taburete metálico de la habitación y se sienta cerca de la cama.

—Me odia. Más que nunca.
—Lo dices como si siempre te hubiera odiado. Y no te odia.
—¿Acaso no la has visto?
—Solo está —Aryon busca las palabras adecuadas para decir— ofuscada.

A Shander se le escapa una risotada.

—Es una buena manera de decir que si las miradas matasen, yo ya estaría muerto.

Aryon quiere decir que debe entender a Margot, que Lyenna está más viva que muerta ahora mismo. Pero no le puede decir eso, porque ella no es la única preocupada por Lyenna. El muchacho está intentando parecer calmado, está intentando contener la rabia que lleva dentro, porque sabe que debe estar para estirarse de los pelos. Pero no lo hace, porque eso no lleva a nada y ayuda a nadie.

—¿Cuándo vas a hablar con Margot?

Aryon al principio está desconcertado, pero en seguida sabe a qué se refiere.

—No empieces.

Sabe que esa es la única manera de no hablar de Lyenna y volver a deprimirse.

—Aryon, tio. Deberías decírselo.
—No hay nada que decir, ya hemos hablado de ello. ¿Por qué no podemos ser amigos y ya?
—Yo no digo que no podías, pero es evidente que…
—No, no hay nada evidente y punto.

Shander pone los ojos en blanco. Le saca de sus casillas. Es más terco incluso que Lyenna,  y eso ya es decir. Joder, es tan evidente que le gusta Margot que es para matarle. Pero él erre que erre que no. Y si alguna vez (muy rara vez) dice que sí, solo dice que si están mejor como amigos o cosas así. A Shander le dan ganas de pegarle. Pero por otra lado le entiende. Además, que él sepa Aryon nunca ha estado con otra chica y seguramente no sepa qué hacer. Tan listo para unas cosas y tan tonto para otras. Pero le quiere igual.

—Y como vuelvas a sacar el tema, los Sanavis van a tener que curarte otra vez.

Shander levanta sus manos, declarándose inocente ante el juez. El rubio decide marcharse para dejar que su amigo descanse, aunque él intente convencerle de que se encuentra bien. Ha habido un momento en el que se le han cerrado los ojos y ni se ha dado cuenta. Cuando sale al pasillo, está vació. Margot debe estar fuera. La chica odia estar encerrada en sitios cerrados demasiado tiempo. Cuando sale, efectivamente la encuentra apoyada sobre un árbol, respirando profundamente.

—¿Tenías que ser así? —Margot abre los ojos lentamente, mirando al muchacho.
—No quiero discutir contigo —la chica se levanta del suelo y empieza a alejarse de Aryon, pero el muchacho le corta el paso.
—Pues vas a tener que hacerlo, porque Shander es mi mejor amigo y tú no eres la única que lo está pasando mal con todo esto.

Ninguno de los dos dice nada más. Margot tan solo se queda mirándole con cara de pocos amigos. Entiende que esté preocupada por Lyenna, pero no es razón para enfadarse con Shander, él no tiene la culpa de nada. Aunque Margot parece pensar otra cosa.

—Le odio —dice de repente Margot, con los ojos húmedos—. Ha puesto la vida de Lyenna en peligro a pesar de que le dije que no fueran a esa misión. Ni siquiera pensó en las consecuencias que yo misma me encargué de explicarle. ¿Cómo quieres que le trate?

Aryon no tiene palabras para responderle e intentar defender a su amigo. En el fondo entiende a Margot, él también se habría puesto como ella. Pero no puede hacerlo, porque Shander es  su amigo y eso sería traicionarlo. O puede que él esté exagerando, pero ahora no es momento para que Shander se esté peleando con todo el mundo. Aryon es la única persona que le puede ayudar a hablar con Margot y que ésta no termine enterrándolo. Lo peor de todo es que, al final, Shander llevaba razón.
Las horas seguían pasando y nadie decía nada de Lyenna. Y entonces pasaron los días hasta que por fin, Rike salió por una de las puertas para avisarles de que ya habían terminado. Sin embargo, Lyenna estaría otros cuantos días dormida, necesitaba reposo absoluto. Pudieron entrar a verla durante un par de minutos, aunque a Rike le costó bastante convencer a los Sanavis para esto último.
La muchacha está postrada en una cama, con casi todo su cuerpo recubierto en diversos vendajes que no parecen tener fin. Cables y tubos entraban y salen de su cuerpo, como si ella misma fuera una máquina. Lyenna está tan pálida que parece más viva que muerta, algo que se pasa por la mente de Margot y Aryon cuando la ven ahí tumbada, sin moverse. Los labios se acercan casi a un color morado, y parece incluso más delgada que de costumbre, aunque no es de extrañar teniendo en cuenta todo el tiempo que ha estado sin comer y siendo curada. Margot se acerca a su amiga y toma su mano, totalmente helada. Rike les explica que, aunque no es bueno que tenga esa temperatura, no se pueden arriesgar aumentar su temperatura con algún Ignis, pues no saben cómo puede reaccionar su cuerpo. Margot recuerda esos ataques que muy de vez en cuando le dan a su amiga debido al calor de la ciudad. Eso sería lo último que necesitan para su recuperación. Los dos jóvenes pueden ver todavía las cicatrices en su cara, aunque gracias a todos los dioses, los moratones han desaparecido. Parece que la chica hubiera salido de la mismísima guerra.
Aryon se da cuenta, entonces, que Margot tiene sus puños apretados con tal fuerza que le tiemblan levemente. Cuando le mira al rostro puede ver sus labios apretados y un gesto en su rostro que no le gusta nada. La chica se seca un par de lágrimas que le han caído por la mejilla con el dorso de su mano y se da media vuelta, saliendo de la habitación. Aryon la sigue, intentando detenerla. Se está dirigiendo a la habitación del Ignis. Cuando abre la puerta de golpe, el cuarto está totalmente vacío. Aryon suspira aliviado, pero la chica vuelve a salir por la puerta corriendo, dirigiéndose hacia el exterior. Consigue agarrar un brazo de la chica, pero ella se zafa agitándolo con fuerza. Cuando salen al exterior, Shander está sentado en el suelo, apoyado sobre un árbol. Aryon casi puede oír como hierve la sangre de la chica.

—¡Margot! —Consigue agarrarla cuando llega a su amigo, que está totalmente desconcertado con la situación—. No vayas a decir algo de lo que te puedas arrepentir.
—¡Shander ya es mayorcito para asumir sus actos! Y tiene que hacerlo.

La chica le lanza una mirada acusadora al pelirrojo, que se levanta del suelo con cuidado. Sabía que este momento tenía que llegar tarde o temprano. Aryon intenta decir algo más, pero cuando mira a su amigo le pide que se detenga.

—¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué fuiste a esa misión con Lyenna?
—¿Hubiera sido mejor dejarla sola?
—No, lo que hubiera sido mejor, y lo que tendrías que haber hecho, es hacerme caso y no dejarla que fuera. Además, tampoco es que le sirvieras de mucha ayuda.

A Aryon se le corta la respiración y a Shander le vuelve a entrar calor.

—Te dije que era demasiado pronto para ella, que si algo salía mal no podría controlarse —Margot empieza a caminar en círculos bajo la mirada de ambos muchachos—. ¿Pero qué decidiste hacer tú?
—Lyenna me pidió que fuéramos a ese trabajo, no podía decirle que no.
—¿Estás tan encoñado con ella que no eres capaz de decirle un maldito no, sabiendo que era peligroso?
—Lyenna no es la única que salió mal parada de allí.

Y Aryon comete el grandísimo error de entrometerse. Margot le mira totalmente alucinada, sin poder creer que el rubio haya dicho esas palabras. No tiene ni idea de lo que está diciendo ni de lo que está pasando.

—¿Acaso a él —señala a Shander con un dedo inquisitivo— le está matando su propio poder por dentro?
—¿Qué?

El muchacho no entiende esas palabras de la chica. Recuerda la vista de Lyenna cuando fueron a ayudarlos, totalmente cubierta por una especie de coraza de hielo e incapaz de reconocer a sus propios amigos. Nadie le dijo nada de que Lyenna se estuviera muriendo a causa de su propio poder. Eso es totalmente nuevo para él y no sabe cómo encajarlo. Mira a Shander intentando buscar una respuesta que llegue a su entendimiento, pero el muchacho evita la mirada de ellos dos. Margot intenta relajarse para explicarle a Aryon la situación, aunque solo quiere estamparle la cara contra el suelo.

—El problema no está en que Lyenna no pueda controlar el nuevo poder que ha obtenido, si no en que ese poder la está matando por dentro. Su cuerpo no puede asimilar todo ese hielo tan deprisa, necesita tiempo. Sus órganos internos están dañados a causa de eso. Ni siquiera ella puede soportar todo ese frío.
—Pero —Aryon traga saliva con dificultad, no puede creer esas palabras— se pondrá bien, ¿no?

Ni Shander ni Margot dicen nada.

—¿Qué querías que hiciera? ¿Qué la encerrara en una habitación hasta que tú consideraras que estaba bien para salir?
—¿Cuándo yo lo considerara? ¿Acaso no has hablado con su padre? Fue él quien me pidió que cuidara de Lyenna, ¿cómo se supone que voy a mirarle ahora a la cara cuando su hija ha estado a punto de morir por nuestra culpa?

Aryon se percata de ese nuestra. A pesar de todo, Margot sigue echándose parte de la culpa.

—¿Quieres dejar de repetir que Lyenna podría haber muerto? —Dice el pelirrojo algo más alterado. Pero la chica lo ignora, está demasiado enfadada.
—Te pedí que no fuerais a esa misión porque confié en ti. A ti te habría escuchado Lyenna si le pedías que no fuera. Creía que entendías su situación
—Claro que la entiendo.
—¿Si?, porque no lo parece.

Se quedan en silencio de golpe, como si alguien hubiera quitado el sonido de la escena. Aryon vaga su mirada de uno a otro de sus amigos, intentando quién moverá la siguiente ficha. Margot mira al pelirrojo como si lo quisiera castigar para el resto de su vida, como si su mirada fuera un cuchillo bien afilado, listo para cobrar su venganza. Shander le evita la mirada, no tiene nada que decir. Parece que ella ya lo sabe todo. Pero precisamente esto es lo que le molesta a Margot. La chica eleva sus brazos en el aire y los choca contra su cuerpo, sin poder creer que el muchacho no sea capaz de decir nada.

—Supongo que para que las cosas salgan bien hechas las tiene que hacer una misma.

Shander y Aryon miran a la chica al mismo tiempo, intentando replicarle, pero ninguno se atreve.

—La próxima vez que te pida algo, si no lo vas a cumplir dímelo antes de hacerme ilusiones.
—Margot… —comiendo diciendo Aryon. Parece que la chica no se vaya a callar nunca.
—¡Qué!


La chica gira sobre sus pies como quisiera agujerear el suelo bajo ella y se marcha de la compañía de los muchachos. Hasta que no desaparece en el interior del edificio los muchachos no consiguen volver a respirar con tranquilidad. Ninguno dice nada. Puede que porque no tengan excusas para enfadarse con la chica. 

24.6.14

Último aliento (final)

Las manos de Margot acarician con cuidado los troncos de los árboles y se introduce en sus mentes. Uno de esos troncos le susurra algo, pero apenas consigue entender nada. Se dirige a otro árbol más alejado. Cuanto más se alejan más fácil le resulta entender lo que intentan decirle. Abre los ojos de golpe y mira a su compañero. Empiezan a correr por el bosque, aunque Aryon no tiene muy claro hacia dónde y por qué. Cuando el muchacho mira a Margot ve un rostro lleno de preocupación y temor. 

—Margot —dice para que le explique la situación.
—Debemos darnos prisa —la chica se agarra con fuerza al cuello del muchacho mientras se transportan a cierta velocidad gracias al viento— Lyenna lo ha vuelto a hacer.

Aryon traga saliva. No ha visto a la chica en el estado que Margot le ha explicado, pero por lo que le explicó no parece demasiado bueno que Lyenna use ese tipo de poder. Además, todavía es incapaz de controlarlo y no puede distinguir entre amigos y enemigos. El poder es demasiado puro, a pesar de la experiencia de la chica.

—Shander está bien —dice la chica, sabiendo en qué está pensando Aryon.

Más le vale.

Aryon echa sus brazos hacia atrás y empuja a la chica con fuerza contra su espalda, aumentando la intensidad de empuje para avanzar con más rapidez. Puede notar el corazón de la chica chocando con fuerza contra su espalda. El suyo está incluso más acelerado. Tanto que de vez en cuando pierde la concentración y reduce la velocidad. La chica estira un brazo para indicarle que siga por esa dirección. A los pocos minutos le pide que pare.

—¿No hace más frio ahora? —Pregunta el chico, bajándose las mangas de la camisa.
—Es por Lyenna.

Al principio el muchacho no entiende como Lyenna es capaz de controlar el clima. Es verdad que usa la magia de hielo, pero eso no explica que pueda cambiar la temperatura de un sitio en el que ni siquiera se encuentra. ¿No? Sin embargo, cuando caminan un par de metros, sus pensamientos se disipan y entienden a Margot por fin. De repente se han encontrado con una zona en la que nieva de la nada, ni siquiera hay nubes en el cielo. La nieve simplemente cae por culpa del frio que hace. El vaho se escapa por las bocas de ambos y sus cuerpos empiezan a temblar después de tan solo unos minutos. Conforme más se adentran en el camino nevado más frio hace y más claro tienen que van por el camino adecuado. Margot vuelve a tocar uno de los troncos y cierra los ojos. El muchacho sigue sin tener demasiado claro cómo se puede comunicar con ellos. Como si fueran personas. En realidad, nadie entiende a Margot. Todo el mundo piensa que su poder, a pesar de ser uno de los Elementos, no es gran cosa, no es tan fuerte como los demás. Pero se equivocan tanto. Cuando Aryon conoció a la muchacha empezó investigar sobre los Terra, y descubrió tantas cosas que no cabía en su asombro. Desde tiempos antiguos han sido ignorados y nadie les ha prestado atención. Y precisamente por eso se han ido desarrollando tan bien.
De repente, la chica sale corriendo hacia la izquierda y Aryon la sigue sin pensarlo dos veces. Se da cuenta que el nivel de la nieva es cada vez más profundo, lo que dificulta algo su carrera. Intenta esparcir la nieve a sus lados para poder dejar su paso libre, pero se da cuenta que no puede. Como si la nieve pesara toneladas. Como si tuviera conciencia propia y se negara a cooperar para moverse. Después de un tiempo, aunque la nieve sigue constante en el suelo, con lo que se encuentran es con un camino de hielo puro. Aryon ni se para a preguntar, porque ya sabe la respuesta. Los árboles están totalmente congelados, aunque Margot suspira aliviada cuando nota que todavía están vivos por dentro. Bueno, no todos. En cuanto el hielo desaparezca algunos de ellos harán lo mismo. Están demasiado congelados por el interior. Retoman la carrera, cuando uno de los pinchos helados, que anteriormente habían sido ramas, desgarra la camisa de Aryon, sin llegar a tocarle a él. En cuanto el trozo de tela entra en contacto con el hielo, se congela. Ambos jóvenes se miran sin saber qué pensar. En ese instante unas voces llegan a oídos de ambos. Corren sin pensarlo dos veces.

—¡Aryon!

Con tan solo decir su nombre el muchacho actúa y con una fuerte bocanada de aire protege a Shander de la cosa que estaba a punto de lanzarse sobre él, dispuesto a atravesarlo con sus garras afiladas. Se coloca delante de su amigo, el cuál no parece estar en muy buenas condiciones. Suspira. Si tan solo hubieran llegado unos segundos más tarde… no quiere pensar en ello. Shander parece demasiado en shock como para darse cuenta de lo que está pasando.
Margot se adelanta a los muchachos y empieza a llamar a su amiga, pero nadie responde. Tan solo una masa de hielo con vida propia con ganas de matar. Margot estira sus brazos horizontalmente y se concentra. El hielo de Lyenna es tan poderoso que le está costando llegar hasta las raíces de los árboles.

—¡Margot! —grita Aryon cuando ve que esa cosa vuelve con intenciones de atacar a la chica. 

En ese momento, decenas de raíces empieza a brotar de golpe del suelo y se mueven en dirección de Lyenna. Al principio la chica tan solo las aparta con sus puños, pero el número de raíces empieza a crecer sin parar, hasta que Margot consigue apresarla en el suelo con todas sus fuerzas. Lyenna congela todo lo que le toca al momento, pero las raíces se multiplican una y otra vez. Las raíces la tienen cogida por completa, no queda ningún rastro de la chica a la vista. Sin embargo Margot sigue haciendo que más y más raíces aparezcan para ponerse sobre Lyenna. 

—Shander —le llama Margot sin apartar la mirada de su amiga— ¡Shander!

El pelirrojo reacciona por fin.

—¡Necesito que calientes las raíces por dentro, sin llegar a quemarlas!.
—Margot, apenas puede moverse.
—¡Y nosotros tampoco lo podremos hacer como no hagáis lo que os digo! —las raíces bajo Margot tiemblan y ve como el hielo está empezando a salir al exterior, estando a punto de tocar sus piernas. Shander asiente—. Cuando yo te diga, las haces explotar.
—¿Qué?
—¡Haz lo que te digo!

Sin volver a rechistar, Shander coloca ambas manos sobre el suelo y cierra los ojos. Está tan cansado que como use un poco más el fuego caerá desmayado, pero busca dentro de sí las pocas fuerzas que le quedan para poder ayudar. En todo este tiempo parece que no ha hecho otra cosa que mirar. A pesar del calor que sus manos están transmitiendo, la nieve del suelo ni siquiera se derrite. El muchacho transmite el fuego bajo la tierra como puede, notando como la nieve le sigue calando hasta los huesos. Las llamas viajan bajo tierra, buscando su objetivo. Hay demasiadas raíces, no sabe cuál debe elegir. Sin embargo, consigue sentir el poder de la Terra en un grupo pequeño de raíces a unos metros de su distancia. Hace que las llamas calienten las raíces y sus dos amigos comienzan a ver como por el exterior, las raíces empiezan a tener un color brillante a causa del calor interno. Shander abre los ojos y se concentra en todas las raíces que sujetan a Lyenna. A la derecha de Margot, una rama explota, a punto de alcanzarla, pero la muchacha no dice nada. Se quita de encima de su amiga y hace que las raíces la eleven en los aires para poder rodearla por completo.

—¡No están lo suficientemente calientes!

Shander lo sabe, pero no le queda nada más dentro de sí. No le quedan fuerzas a las que recurrir. Y su poder parece que se fuera a desvanecer de un momento a otro. Hace un último esfuerzo y estira sus manos en dirección a las raíces,  acabando él mismo en llamas.

—¡Aryon, tienes que contener la explosión! —El muchacho afirma rápidamente— ¡Ahora!

Cierra ambos puños con fuerza y las raíces empiezan a explotar una a una, haciendo que toda la zona tiemble bajo los pies de los tres. Antes de que las llamas lleguen hasta ellos, el Ventus crea una especie de burbuja de aire que contiene el fuego. Shander intenta contener a su vez las llamas, pero es incapaz. Los brazos le tiemblan y cae contra el suelo, totalmente derrotado. En sus ojos se refleja la explosión y el miedo que siente en estos momentos por la vida de Lyenna. Segundos después, la última raíz estalla y las cenizas empiezan a caer al suelo cuando Aryon elimina la burbuja de aire. El Ventus ayuda a su amigo a incorporarse mientras Margot corre hacia su amiga. A pesar de todas las explosiones y el fuego, el hielo no ha desaparecido. Sin embargo está fragmentado, y las grietas empiezan a esparcirse por todo su cuerpo. El pelo de la chica empieza a retomar su color original, y el hielo que lo había cubierto desaparece. Su rostro ha dejado de estar recubierto de hielo, aunque sus labios ahora tienen un tono morado que a Margot no le gusta nada. La chica hace un amago por quitar el hielo con sus propias manos, pero primero la toca con una piedra del suelo para comprobar qué es lo que ocurrirá. La piedra se queda congelada, aunque el hielo ya no es tan poderoso. La armadura que había cubierto a la muchacha va desapareciendo poco a poco, convirtiéndose en simplemente agua que a su vez acaba evaporándose. En ese momento, Margot puede ver todas las heridas en el cuerpo de su amiga y el corazón se le empieza a acelerar todavía más. Pero cuando la Terra se pone más nerviosa es cuando comienza a ver la herida tan profunda en el centro del pecho de Lyenna. No sabe qué hacer, si el hielo desaparece la herida volverá a sangrar. Se quita la chaqueta para poder usarla como tapón en la herida. Sin embargo, no hace falta. La herida no sangra. Como si el cuerpo o el poder de Lyenna tuvieran consciencia, dejan esa herida cubierta de hielo. Pero no es el mismo hielo de antes, pues poco a poco Margot puede ver como se va convirtiendo en agua. Le cura las demás heridas todo lo rápido que puede y con los pocos medios de los que dispone en medio de un bosque. Los muchachos se dan cuenta que el frio está desapareciendo, así como la nieve del suelo.

—¿Dónde está? —empieza a decir Shander mirando a su alrededor, algo alterado— ¿Dónde está el tipo?
—¿Quién?
—Había un hombre justo ahí. Antes de que vinierais Lyenna ha estado a punto de matarlo.

Aryon mira a su alrededor, pero no ve nada. Lo único que consigue encontrar son unas huellas, a punto de desaparecer ya que la nieve se está derritiendo. Shander maldice hacia sus adentros, no tiene ni fuerzas para decirlo en voz alta. Y justo detrás de Shander, el Ventus se encuentra con dos cuerpos tirados en el suelo, bocabajo. Se acerca a ellos, pero están muertos. Algo les ha atravesado la cabeza. Aryon traga saliva.

—¿Qué hacemos con ellos? —le pregunta a Margot cuando la muchacha se acerca a él tras haberse ocupado de Lyenna. 

La chica no responde y directamente hace que, de nuevo, unas raíces salgan del suelo y entierran con ellas a los dos cuerpos de los desconocidos.

—Dudo mucho que Lyenna sepa que los ha matado —dice dirigiéndose a ambos muchachos— no le digáis nada cuando se despierte.

Nadie dice lo contrario. 
Aunque a Shander le gustaría, no puede. No le salen las palabras. Han tumbado al muchacho en el suelo para que Margot le pueda curar. Tiene los ojos medio cerrados, a punto de quedarse dormido. No quiere hacerlo, tiene que estar junto a Lyenna. Pero se está tan bien tumbado en el suelo. Cuando sus ojos se cierran, Aryon le da dos palmadas en sus mejillas.

—Shander, aguanta —el Ventus coloca la cabeza del muchacho sobre sus rodillas.
—Tenemos que llevarlos al cuartel ya. 

Margot corre hacia su amiga y la toma como puede sobre su espalda. Aryon hace lo mismo con Shander. El pelirrojo intenta sostenerse sobre la espalda de su amigo, lo piensa, lo intenta con toda sus fuerzas. Pero no sabe si es por las medicinas que le ha dado Margot o por qué, pero es incapaz de soportar el propio peso de su cuerpo. Margot sujeta a los chicos en sus espaldas con unas pequeñas enredaderas y comienzan su camino por el bosque. Gracias a la ayuda de Aryon, se vuelven algo más ligeros y consiguen ir más rápido. El Ventus gira su rostro para preguntarle algo a Margot, cuando ve que las lágrimas están cayendo por sus mejillas.

—¿Estás bien? —le pregunta mientras siguen moviéndose.

Lleva a su mejor amiga medio muerta sobre su espalda, claro que no está bien.


La chica le mira sorprendida y se limpia las lágrimas, casi sorprendida de que esté llorando. Asiente con la cabeza y acelera el paso. Quiere decirle algo, pero no puede. Porque no está seguro de que Lyenna vaya a salir de esta. Ni siquiera sabe en qué condiciones está Shander, pero sabe que está mejor. A él no le han atravesado el pecho y le han dejado un agujero. Mira a Lyenna. Está tan pálida que le pone los pelos de punta. Ni siquiera sabe si está viva en ese mismo instante. No sabe qué va a ocurrir a partir de ahora, pero lo que sí sabe es que cuando Margot se enteró de que ellos dos habían salido con una misión, se enfadó mucho. Se enfadó con Shander, porque le dijo lo que había pasado, le dijo que Lyenna necesitaba descansar. Pero aun así mira dónde están ahora mismo. Se hace una pequeña idea de lo que va a ocurrir cuando lleguen al cuartel, y está temiendo el ese momento.